La documentación zamorana desde el momento de su repoblación, a mediados del siglo XI, ofrece diversas referencias sobre la producción de queso. También aparece en los diversos «fueros-contratos-agrarios» que se conceden desde la segunda mitad del siglo XI, como compensación a las prestaciones personales que realizan los vasallos al Señor, tal como arar, sembrar, trillar o cosechar, proporcionándoles en su alimentación entre otros el queso. El Catastro del Marqués de la Ensenada, realizado en 1752 refleja la producción de queso y su cabaña ganadera. A finales del siglo XIX, comienzan las pequeñas industrias familiares y artesanales de las que han surgido las industrias que existen actualmente en esta provincia, con la labor de elaborar y la venta del «Queso Zamorano».